Yo maté a Hannah Baker.

Aún siento un hoyo en el estómago.

Si estás acostumbrado a ver series como entretenimiento que te distraigan y no te hagan reflexionar sobre la vida, probablemente te equivocaste al ver 13 reasons why. Y probablemente será de las mejores equivocaciones que hayas cometido esto año…

A menos de un mes de que se estrenara esta polémica serie en Netflix, pareciera que ya todo se ha dicho sobre ella. La han criticado y alabado al mismo tiempo, pero precisamente esa controversia le ha ayudado a cumplir su objetivo: incitar conversaciones sobre el suicidio, el bullying, la violencia sexual y otras problemáticas que afectan principalmente a los adolescentes.

Es probable que encuentres algunos spoilers en este post pero a estas alturas me sorprendería que no hayas visto la serie o, en su defecto, escuchado TODO sobre ella pues ese fue uno de mis mayores retos en estas últimas semanas. #spoilerseverywhere

Comencemos por spoilear el final: Sí, Hannah se suicida. A pesar de que el tema principal parezca ser precisamente “el suicidio de Hannah Baker” en realidad eso tan solo fue la consecuencia de una “serie de eventos desafortunados” (por llamarlos así) en la vida de una adolescente who felt too deeply.

Si en algún momento tú también pensaste que Hannah era demasiado dramática, no te culpo, Clay y los demás personajes también lo hicieron, aunque eso no pareció reconfortarlos al respecto de su suicidio.

Personalmente, en más de una ocasión me desesperó más Clay por las cosas que no hacía o decía, que Hannah por lo que intentaba hacer o decir.

Sin embargo, lo que verdaderamente encuentro preocupante después de ver 13 capítulos que exhiben diversas formas de bullying y acoso sexual es el hecho de que la mayoría de los espectadores, como los personajes, todavía sintamos que nada fue “suficiente” razón para incitar a un suicidio o que la acusación de una violación no está clara. Considero que este pensamiento tan cerrado habla de nuestra alta tolerancia a vivir en una sociedad acostumbrada a la violencia “bajita la mano”, a los abusos de poder y al bullying que disfrazamos como “carrilla”.

Las cosas como son. Hay que aprender a nombrar nuestros sentimientos y actos. Si sientes dolor, insatisfacción o tienes ganas incontrolables de llorar estás experimentando una profunda tristeza y cuando una persona se aprovecha sexualmente de otra sin su consentimiento explícito es una violación.

Justamente, de las problemáticas expuestas en la serie, lo que más me impactó fue la familiaridad con la que suceden los abusos sexuales y que, tal parece, aún no tenemos suficiente consciencia sobre la magnitud del problema. El peligro de ser violada no está exclusivamente en las calles, ni en el antro o en la playa, está en tu salón, en la fiesta de tu amigo, está en tu propia habitación.

Si eres mujer ¿alguna vez consideraste que el peligro puede representarlo no solo el albañil que te chifla en la calle, sino también el mirrey que se sienta a tu lado?

¿Qué hay del consentimiento? Hacer una pregunta y esperar una respuesta parece pedir demasiado. ¿Qué pasa con el pensamiento machista? Si eres hombre espero que jamás creas que una falda, un guiño o una mujer borracha es “pedir que la violes”. Si eres mujer, mantente atenta de no culparte a ti misma porque no estamos exentas de ser machistas.

Posiblemente en algún punto tú también pensaste que Hannah no debía haber usado vestido esa noche en el parque o haber ido a la cita el día de San Valentín o haberse quitado la ropa en casa de Bryce pero ¿no es ese el pensamiento más desconsolador? Pensar que Hannah debería haber dejado de vivir para poder existir.

  • Las faldas cortas no provocan una violación, la provoca el violador.
  • Caminar sola de noche no provoca una violación, la provoca el violador.
  • Coquetear no provoca una violación, la provoca el violador.
  • Emborracharse no provoca una violación, la provoca el violador.

Todos culpamos a la víctima pero ¿qué tal si la culpa la tienes tú? Ni siquiera por ser el violador, sino por ser un observador pasivo o por haber tenido la oportunidad de hacer algo para impedirlo pero decidir ignorar el problema, tal como ignoramos la mayoría de las cosas que nos incomodan. Si algo nos enseña la segunda cinta de Justin es que el problema no es solo el que comete el abuso, sino el que se queda viendo sin hacer nada.

Como hizo notar Alex en medio de uno de sus ataques de sinceridad, letreros asegurando que “el suicidio no es una opción” no van a salvar a alguien que lleva tiempo sufriendo. Hay que ver la otra cara de la moneda, quizá no es solo la víctima quien necesita atención sino los abusadores que nadie se detiene a observar. Promover un ambiente más amable, una convivencia más pacífica y una actitud menos abusiva podría ser la solución que no hemos explotado lo suficiente en todos los aspectos de nuestra vida.

Parte de mi desea una segunda temporada que de closure a cuestiones como ¿qué pasa con Alex? ¿Bryce recibe su merecido? ¿qué hará Tyler? pero la mayor parte de mí espera que estas 13 horas de lecciones de vida basadas en muerte, se vuelvan una pequeña guía para hacernos más conscientes de nuestras acciones pues espero que, a diferencia del inepto consejero estudiantil, no necesitemos una cinta 14 para que nos quede claro el mensaje.

Nunca sabes cómo dañaran tus palabras o acciones a alguien más, si bien esto no te hace responsable de sus decisiones consecuentes, si hay algo mínimo que puedas hacer (o evitar hacer) por alguien, asegúrate de que sea AHORA MISMO. No esperes para decir algo amable. No tengas miedo de actuar correctamente.

Por último, si alguna vez un amigo te busca con urgencia, atiende su llamada. No solo le respondas ese mensaje, búscalo. No le digas que todo va a estar bien, escúchalo. DE VERDAD ESCUCHALO, deja ese celular y si tu presencia es lo único que puedes darle a esa persona que grita en silencio por tu ayuda, be there. Visítalo, invítalo a salir, no lo dejes solo. La tarea, tus hobbies, la escuela, todo puede esperar menos la oportunidad de ayudar a alguien que te necesita. Lo que puede parecer un pequeño sacrifico para ti podría ser lo más significativo para la vida de alguien más. Creo que todos podemos coincidir en que es muy raro que alguien -explícitamente- pida ayuda para salvar su vida pero muchos de nosotros lo hemos hecho en alguna ocasión con pequeñas señales. Hay que darnos el tiempo de observar a nuestros seres queridos pues un solo parpadeo bastaría para perderlos.

Anuncios

Se vale.

Sí, se vale.

Mucha gente nos dice que “no se vale estar tristes con todo lo que tenemos, por ejemplo: salud, familia, escuela, etc…” y en parte es cierto. Es cierta la parte en que debemos estar agradecidos, por supuesto, debemos apreciar esas “bendiciones” o situaciones favorables en las que vivimos, sin embargo, hay veces que nos sentimos mal y comentarios como estos simplemente nos hacen sentir peor. Y ESO es lo que NO se vale, gente.

Estar triste, sentirte decaído, no tener energía o ver todo gris por un periodo es algo natural, nadie se salva de eso por más fuerza de voluntad y actitud positiva que tenga (o pretenda tener) y en dichas ocasiones se vale sentir esa tristeza, ese vacío o esa impotencia, se vale que nos duela cuando las cosas no están saliendo como quisiéramos o cuando nuestras expectativas no se están cumpliendo. Y , por cierto, no tiene sentido comparar nuestra situación con la de personas con menos posibilidades o en situaciones menos favorables, porque usualmente ese es el pretexto para juzgarnos como egoístas o superficiales “Mira a esos niños de la calle ¡tú de que te quejas!” nos dicen muchos a forma de reproche pero eso no nos ayuda ni a nosotros ni a ellos; el sentirnos bien o mal por nuestra situación en comparación con la suya no mejora la vida de ninguno. Debemos comprender que, simple y sencillamente, son situaciones diferentes y no podemos vivir comparando nuestra vida con la de otros ni siquiera cuando sea con las mejores intenciones.

Nadie está aquí para marcar límites de lo que se vale o lo que no, ni siquiera los grandes intentos de la política y la religión nos ayudan en casos en los que nuestra naturaleza humana supera la razón, y se vale dejar que los sentimientos fluyan pero el punto es no dejarlos crecer. No dejarlos prolongarse o profundizarse demasiado no porque alguien más lo diga o lo sugiera sino por nuestro propio bien, ya que, finalmente debemos estar conscientes de que dichos sentimientos podrán tener su razón de ser en algunos momentos pero si los dejamos continuar y arrastrarnos hacia el fondo nos meterán en problemas (o al menos no nos permitirán salir de ellos).

Quizá mi molestia tenga algo que ver con la autoridad y la inconformidad que siento con algunas cosas o ideas que nos son impuestas, quizá, pues no me gusta que nos digan qué se puede y qué no se puede hacer; mucho menos cuando eso que critican parece estar tan fuera de nuestro control pues en realidad no es algo que hayamos decidido sentir o pensar, por supuesto que queremos sentirnos mejor y dejar de ser negativos, sin embargo, a veces salir de ese estado de ánimo toma tiempo y el progreso no se da tan naturalmente como quisiéramos, así que mientras esos malos ratos pasan quiero que sepas que se vale sufrir, se vale estar tristes. Sí, se vale sentir.

ejb.jpg
Elizabeth Jane Bishop.